Página Principal Página Principal
Indicadores Indicadores
Metas del Milenio Metas del Milenio
Censo 2001 Censo 2001
Acción Social Acción Social
Estudios Estudios
Glosario Glosario
¿Qué es SISOV? ¿Qué es SISOV?
Directorio Directorio
Ayuda Ayuda
Preguntas Frecuentes Preguntas Frecuentes
Vínculos Vínculos
Búsqueda Búsqueda
Contacto Contacto

Usuarios
ENTRAR
Registrarse
 
Metas del Milenio
 
 

Escuelas Bolivarianas - Agosto-2006 - descargable

El compromiso del Ministerio de Educación y Deportes consiste en que todas las escuelas venezolanas se conviertan en Escuelas Bolivarianas y esta denominación representa una gran responsabilidad por su connotación histórica, ilustrada, nacionalista e internacionalista que evoca y a la vez convoca. La referencia al Libertador Simón Bolívar tiene un profundo valor para los venezolanos. Sus ideas y acciones constituyen una referencia ineludible de nuestra nacionalidad. Resaltar lo bolivariano nos dirige a lo mejor de nuestras tradiciones y a los fundadores de la Nación. Toda esta situación reivindica nuestras potencialidades y fortalezas como país y como pueblo. En consecuencia ello nos abre posibilidades para contextualizarlo y resignificarlo en nuestra realidad de hoy. No se trata, tampoco, de vivir del pasado sino de reconocernos en nuestro acervo, para asumir las responsabilidades que hoy corresponden y afrontar nuestros retos actuales. El reencuentro con la idea Bolivariana corresponde a la escuela que conlleva, en Primer Lugar la idea de cambio, de ruptura, de persisten10 cia y de reflexión. El reencuentro con Bolívar, y con el gran innovador Simón Rodríguez, sirve para tomar ejemplo de quienes, contra toda clase de avatares, levantaron sus ideas, pensaron con cabeza propia, combinaron la reflexión y la acción, asumieron con todo empeño el compromiso de enfrentar el reto de sus tiempos y, precisamente por eso, trascendieron más allá de su época. En Segundo Lugar, nos recuerda que un pueblo es algo más que un grupo de gente sobre un territorio. Así, una nación se reconoce en su historia y sus referentes comunes, pero sobre todo se construye y reconstruye en su acción diaria, en su capacidad para asumir un proyecto conjunto, en función de asumir los retos del momento. Esta idea nos confronta con la necesidad de reconstruir la nación. Una nación de todos y no sólo para unos pocos. La escuela debe ser uno de los espacios donde los actores que han estado relegados puedan irrumpir a la vida ciudadana, en la construcción de una nación que se sostenga sobre el diálogo y el reconocimiento de los derechos políticos, sociales, económicos y culturales de todos. Los lenguajes y formas de las mayorías y de las minorías, deben ser también protagonistas en los espacios públicos. La participación tiene que ser el signo de la nueva democracia, participación desde la diversidad, desde su reconocimiento y su aceptación, no como aceptación verbal, estática, inamovible o conformista, sino como visión de construcción y posibilidad. El reto que estamos asumiendo es el pasar de la democracia representativa a la verdadera democracia “participativa-protagónica”; por ello es determinante pasar del discurso a la acción en el reconocimiento y la integración de la diversidad.